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El bebé de 8 meses.
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El bebé de 8 meses.
Tu bebé comienza su octavo mes. Su agilidad y curiosidad cada vez mayores le están abriendo un montón de nuevas perspectivas, cada vez pasa más tiempo despierto; va adquiriendo cierta sensación de independencia y sus movimientos son más firmes. El bebé aprende a dominar su cuerpo y a expresar emociones, comienza a sentir una especie de ansiedad ante los extraños o ante el abandono de la madre.
Comenzará a querer coger todo aquello que esté a su alcance y a jugar con todo lo que conozca.
Desarrollo físico
Tu bebe pesara entre 8-9kg y medirá unos 70 cm
Movilidad y habilidades
A esta edad el bebé se puede sentar solo, con las piernas algo flexionadas, con su cabeza bien erguida y sin perder el equilibrio. Si pierde el equilibro, no sólo puede apoyarse hacia sus costados o hacia adelante, sino también hacia atrás.
Empieza arrastrarse a gatas, alternando los brazos y empujando las piernas simétricamente.
Ya puede ponerse de pié con la ayuda de algún elemento que lo sostenga. Trata de mantenerse de pie todo el tiempo que le sea posible y si se cae llora, no porque le haya dolido el golpe, sino porque siente frustración al no poder mantenerse de pie, que es lo que realmente le interesa. Sostenido de pie, mueve un pie tras otro como para andar.
Sus movimientos se vuelven cada vez más refinados. Puede señalar con su dedo índice algún objeto de su interés, como también sostener un trocito de comida con su puño cerrado sin soltarlo. Utiliza sus dedos para explorar y adquiere la habilidad de usar sus dedos índice y pulgar a modo de pinza; y de esta forma puede tomar pequeños objetos con más precisión. También ya puede manifestar su predilección por el uso de su mano derecha o izquierda. Cada vez se mete menos cosas a la boca. Posee la habilidad para inclinarse hacia delante y recoger con facilidad objetos pequeños.
Tu bebe pesara entre 8-9kg y medirá unos 70 cm
Movilidad y habilidades
A esta edad el bebé se puede sentar solo, con las piernas algo flexionadas, con su cabeza bien erguida y sin perder el equilibrio. Si pierde el equilibro, no sólo puede apoyarse hacia sus costados o hacia adelante, sino también hacia atrás.
Empieza arrastrarse a gatas, alternando los brazos y empujando las piernas simétricamente.
Ya puede ponerse de pié con la ayuda de algún elemento que lo sostenga. Trata de mantenerse de pie todo el tiempo que le sea posible y si se cae llora, no porque le haya dolido el golpe, sino porque siente frustración al no poder mantenerse de pie, que es lo que realmente le interesa. Sostenido de pie, mueve un pie tras otro como para andar.
Sus movimientos se vuelven cada vez más refinados. Puede señalar con su dedo índice algún objeto de su interés, como también sostener un trocito de comida con su puño cerrado sin soltarlo. Utiliza sus dedos para explorar y adquiere la habilidad de usar sus dedos índice y pulgar a modo de pinza; y de esta forma puede tomar pequeños objetos con más precisión. También ya puede manifestar su predilección por el uso de su mano derecha o izquierda. Cada vez se mete menos cosas a la boca. Posee la habilidad para inclinarse hacia delante y recoger con facilidad objetos pequeños.
El lenguaje
Cada vez entiende más lo que le dices, por lo que deberías repetir, por ejemplo: “Sí, eso ha dicho papá: hace frío fuera”. Empezará a añadir sonidos como “t” y “d”; para ayudarle, repite palabras que empiecen por ambas letras. Puede imitar el sonido de algún animal si lo haces tú (un perro, un gato). Comprende él "no"
Los juegos con el lenguaje también toman relevancia pues el bebé comenzará a balbucear, es decir, a repetir series de consonantes y vocales que utilizará para jugar y para comunicarse.
El juego
Los bebés captan las reacciones de los demás ante sus logros, ante sus nuevas destrezas. Es normal que los padres celebren los progresos del niño en cuanto al desarrollo de su motricidad. Debe tenerse en cuenta que este tipo de refuerzos debe ser selectivo: porque si abusamos de ellos, llegarán a perder parte de su eficacia, y porque el niño debe aprender a discriminar qué conductas son apropiadas en cada situación: por ejemplo, si a la hora de sentarse a comer, trata de realizar sus “acrobacias” para divertir a papá y a mamá, debemos enseñarle que ése no es el momento del día más adecuado.
En esta etapa el juego del niño también consistirá en el ejercicio de su movimiento, pero a diferencia de la etapa anterior, su juego ha incorporado los objetos.
Tu bebé explora objetos agitándolos, golpeándolos, dejándolos caer al suelo y lanzándolos antes de usar el conocido método de masticarlos con las encías. También está empezando a comprender la idea de que se puede hacer algo con los objetos (como usar un peine para peinarse). Así que le encantará un centro de actividades con muchas cosas que pueda golpear, picar, torcer, apretar, agitar, tirar y abrir.
Otra clase de juegos que con las nuevas habilidades motoras del niño adquieren mayor relevancia, son los de “jugar a esconderse” y a “perseguirse”. Las posibilidades son enormes: en la cama, con toallas y sábanas o mantas, con cajas de cartón, cubos, cojines... con todos estos elementos y unas sillas se pueden construir estupendos túneles y escondrijos. Gracias a estos juegos el niño adquiere algunos conceptos de espacio y lugar: dentro, fuera, debajo, arriba... ya que estos juegos siempre se acompañan de descripciones verbales de los espacios físicos; y también de las posturas corporales, con lo que el niño desarrolla la percepción de su propio cuerpo y del espacio que ocupa.
Esta etapa es ideal para que le muestres los objetos más significativos para él por su nombre (los ojos, la nariz, su osito, su perro...) Luego de haber aprendido, será él mismo el que los señale cuando tu los nombras.
Foto:Picasa
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